27 de enero de 2010

Coplas carnavaleras con sones rocieros



Agrupaciones de Huelva y Gibraleón rinden un homenaje a Niño Miguel y a Roque Rodríguez en las letras de sus pasodobles · Paréntesis en el concurso del Gran Teatro, la fase preliminar se retoma mañana.

Jornada netamente onubense en el ecuador de la fase preliminar del concurso interprovincial del Carnaval Colombino. Huelva y provincia compitieron a base de coplas por hacerse un hueco en las semifinales del certamen del Gran Teatro. Tras cinco intensos días, hoy habrá un paréntesis. Las sesiones carnavaleras se retomarán de nuevo mañana.

El telón se abrió ayer con un grupo invitado, que actuó fuera de concurso: la comparsa femenina Carmela de Punta Umbría, formada por alumnas de la Escuela Municipal de Música de la localidad costera, concretamente del Taller de Teatro. El día anterior fueron los alumnos los que se estrenaron, ambos bajo la dirección de Francisco Javier Tinoco, con Los compositores en el concurso de Huelva.

La mujer está teniendo un gran protagonismo en la presente edición del concurso interprovincial, que cuenta con la participación de tres comparsas femeninas: Carmen, la cigarrera, de Isla Cristina; Sueños, de Coria del Río (Sevilla), y Las calles de Harlem, de Sevilla.

Más que una comparsa, la agrupación puntaumbrieña parecía un coro por el número de componentes -un total de veinticuatro-, lo que fue tema de uno de sus cuplés: "Tenemos tantas ganas de salir que ninguna quería quedarse fuera". Con voces acompasadas, criticaron lo poco que ganan los marineros con la pesca diaria: "Al fin al cabo, no ganan ná, hartos de trabajar, los pobres marineros". En su popurrí, alusiones a la crisis, manifestando al final de su actuación su intención de volver al Gran Teatro: "Cuando lo quieras tú echamos otro ratito".

El concurso comenzó en esta quinta sesión con la actuación de la comparsa de Gibraleón, La tormenta, dirigida por Juan José Tocino. Entre el público se encontraba el alcalde del municipio, Juan Serrato. Los integrantes del grupo realizaron un homenaje al pregonero del Carnaval Colombino 2010, Roque Rodríguez, que el año pasado pregonó los carnavales olontenses. Destacaron la aportación de este "comparsista con alma de cuartetero" a las carnestolendas onubenses.

A continuación, el Carnaval de Huelva mostró su lado más rociero con Vetalengua 112... ¿quién dijo crisis? Tras su experiencia el pasado año como murga callejera de Huelva con A lo Getxo Petxo, la agrupación de Antonio Cabezas regresó al certamen del Carnaval Colombino.

Sobre el escenario, una casa del Rocío, Tito Juan , la número 112, a la que fue llegando, anunciada por el sonido de la flauta y el tamboril, la comitiva de rocieros, seguida muy de cerca por un cobrador del frac. "Voy al Rocío con jamón y gambas para que se note mi poderío".

Grandes voces aderezadas por buenos toques de humor, que hicieron disfrutar de principio a fin al público asistente, en una jornada en la que se registró un casi lleno.

En su primer pasodoble se refirió a su experiencia como murga callejera, a su intento por dinamizar -obteniendo poco respuesta por parte de los ciudadanos onubenses- el Carnaval de calle. Sus componentes señalaron que lo hicieron para cantarle a Huelva, "detrás de cada verso que se escribe, hay una pasión o una batalla", fruto de un autor comprometido, "mis coplas no tienen dueño, que se las quede quien quiera".

El segundo pasodoble fue un homenaje a Niño Miguel, al que pidieron que "nunca sueltes las cuerdas que te agarran a la vida". Recordaron su día a día tocando por las calles, en los bares, "nadie se molesta en escuchar", los mismos que en el festival benéfico le aplaudieron, entonces él "se agarró a su guitarra como un náufrago se agarra a su madera".

Después del descanso, le tocó el turno a Las treinta monedas, de Huelva. La comparsa de Diego Vega, que se alzó en 2009 con el cuarto premio con El castillo de los locos, aspira este año al primer premio, "por eso nos presentamos, aunque la competencia es dura", señaló Diego Arenas, representante legal e integrante del grupo, que comentó que en la edición anterior "lo tuvimos muy cerca y la comparsa gustó mucho, obtuvimos una gran respuesta del público".

En cuanto al nombre de la comparsa, Las treinta monedas, explicó que "hay mucho Judas suelto", a lo que añadió que "es una alegoría de la traición, parece que nuestra comparsa tuviera una cruz, que nos costara más trabajo llegar, que tengamos que demostrar más que otras que vienen de fuera o que caen en gracia. No sabemos por qué no acabamos de caer en gracia".

Apuntó que han concursado en Cádiz, en El Falla "y allí el jurado ha considerado que nuestra agrupación está por encima de otros grupos que han ido de aquí".

La velada prosiguió con agrupaciones de Punta y Ayamonte.
H.I.